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Costa este de Taiwan, de Kaohsiung a Taipei

Taiwan es el país donde el camión de la basura suena a carrito de los helados, en algún momento te descubrirás tarareando su canción… cuando la oyes sales y la tiras!

Donde la gente tiene dos nombres, el chino y el inglés. Éste además, lo cambian a su antojo.

Donde cualquier momento y lugar es bueno para darle al play a una sesión de karaoke.

Se venden los huesos de pato para repelar, y es más fácil comer sopa que ensalada en verano.

Hay 200 modelos de mascarillas o cualquier cosa que necesites en el pasillo del supermercado. Mi cerebro cortocircuitó ante tal variedad.

Y el té va en vasos de medio litro (así me iba por las noches).

Que no, no es China… se entiende que no quieran serlo si eso significa perder parte de sus libertades (Redes sociales como Facebook, instagram, line, google, youtube… vetadas) Cómo no se reconoce como país independiente de China si para entrar en ella necesitan un visado?

Mientras los políticos se pelean, aquí se vive como en cualquier otro país “desarrollado”, a diferencia de que comer es muy muy muy barato, tanto que hacer la compra no compensa y la gente joven no suele cocinar en casa…

Que sí, que las ciudades son medio grises por su arquitectura de cemento y uralita, pero se llenan de luces y vida en la calle. Dicen que porque la isla es pequeña y ellos son muchos, todo se desarrolla en las calles. 

 

Las aceras son para los coches y las motos, así que la gente se mueve por todas partes. Hay puestos callejeros en cada portal!

Que la contaminación en la ciudad está fuera del límite, pero cuando sales descubres que la isla era una gran selva. Todo lo que no ha edificado el hombre, lo es. No hay lugar donde no crezca vida.

Viví un mes con Fiona y su familia mientras iba y venía del estudio de tatuajes. Con la pequeña Oli que nunca dejaba de hablar y la abuela que me regalaba una naranja cada día, me hacían sentir en casa (otra casa!).

Aquí, en Kaohsiung, estaba mi centro de operaciones. 

El tiempo pasa volando y llegó el día de volver a hacer la mochila.

Das lo que no necesitas. Metes algo nuevo y a correr.

En realidad tenía muchas ganas de seguir el camino, a solas.

 

De Tren en tren

Me despido de todos y todas con mucho cariño, como si nos hubiera faltado más tiempo para compartir. Como si fuera mi familia por unos días, me preparan una bolsa de comida para el viaje.

Nos despedimos siempre con la promesa de volvernos a encontrar, si no aquí, en otro lugar.

En cuestión de 2 trenes pasamos de ir en tirantes a comprarme un gorro de lana en Alishán. A ponernos encima toda la ropa que llevábamos en la mochila! Aquí hay árboles increíbles, raíces, troncos supervivientes a la Edad de hielo.

.

 

2 trenes más y cerré el paraguas para descubrir que la vergüenza asiática se queda fuera de un hot spring solo para mujeres en Yilan.

Si ellas no tienen vergüenza…  yo tampoco

Desnudas, entre pieles jóvenes y bellas arrugas, entre charlas en corros, observaba el arte y la calma de no hacer más que estar, y una mujer me explicaba así: Si está demasiado caliente saca tus dedos del agua, siéntate siempre contemplando lo más bonito, y si ya estás aquí… tómate tu tiempo… y un té!

Nos llevaron a Kenting, zona de surf, y nos volvimos locas en el punto donde más sopla el viento.

No nadé con tortugas en la isla de Xiao Liou Qiu, pero estaban tan cerca que las veía desde fuera. Con una bici eléctrica le di la vuelta a la isla en un día, y cada ruta a pié montaña adentro era entrar en un cuento…Soñar es gratis… Solo fue un paseo… o no?

 

 

No alcancé a ver el fuego en el agua en las montañas de Tainan, aunque perdí la cuenta de los templos que allí vimos.

Me perdí un día entero en el gran Buda de Fo Guang Shan y su templo.

 

Me enfadé en Taitung porque nadie me quería alquilar una moto por ser extranjera. Volví a mi bici eléctrica, dormí y me fuí.

 

Subí hasta Hualien, y al fin con una scooter recorrí las Gargantas de Taroko. Es sencillamente Espectacular, y en moto pudiendo parar a tu antojo… más. Aunque no haya forma de esquivar los autobuses de tours, parece que ser turista autónomo te hace sentir un poco más libre.

 

 

En Hualien pasé la nochevieja. Después de unas no-navidades , donde cociné para mis amigos la peor tortilla de la historia, me dispuse a hacer NADA la última noche del año. Aun así me asomé por la fiesta de la ciudad, que pasó de estar llena a las 21:00, a sufrir una estampida a los portales por diluvio universal.

                                                                                                           

 

A las 00 no hubieron uvas ni lentejas, pero sí muchos fuegos artificiales. Les encantan.

Comimos helados con cacahuete y perejil dentro de un crepe. Hot pots. Dumplings. Perritos calientes medio dulces donde el jengibre hace las veces del queso, y el pan es arroz compacto. Panes con sopa dentro. Sopas sopas sopas…Te te te…

Probamos el mejor wasabi,

wasabi verde y wasabi blanco,

el recién rallado,

mantenido en la boca 

y respirado.

 

Y llegué a Taipei.

Y Saber que los españoles fueron los primeros en colonizar esta isla, por Dios… cuanta actividad!!

Conocí a Walter Mitti y a Yon Lyn, y me enamoré de su voz y su luz. 

Yo hacía la colada, ella cantaba en el ordenador con su pelo de 2 colores como Mónica Naranjo, sin saber quién es Mónica Naranjo… y sin saber que nos volveríamos a encontrar.

No sé por qué subí al popular edificio 101 Taipei, y si lo sé no vengo. Al pagar 20€ por subir en el ascensor más rápido del mundo mundial, ver las vistas, y dar vueltas 20 minutos entre un laberinto de mostradores igual que en Ikea para poder salir de allí, recordé que no me gustan estas cosas.

Corrí al Memorial Hall, mucho mejor, aunque confusa me quedo con si es en memoria del presidente dictador, o en homenaje a la democracia que fue llegando después… Sabes que nuestros dictadores (España y Taiwán) murieron el mismo año??

En los templos la gente esperaba sus bendiciones haciendo cola, como en Lourdes, esperando la sanación en persona o a través de ropita que traían. Estaba lleno de ventiladores y una bruma de agua que pretendía refrescar el ambiente, de paso también lo hacía más misterioso. Me quedé allí, mirando, bendición tras bendición…

 

Y el Museo Palacio, donde solo pasear y descansar en sus jardines ya merece la visita.

 

En medio de las grandes ciudades viejas fábricas reconvertidas en espacios de arte hacen q la vida en la ciudad sea mas interesante y respirable.

Mi viaje acaba en Jiufen, puede que el pueblito más tradicional que haya pisado. Pero tradicional solo por la arquitectura, por estar enclavado en la montaña, porque en realidad es puro turismo.

 

Aun así mereció la pena subir, mojarse y pasar frío. El lugar es precioso. Puedes imaginarlo cuando las calles no las inundábamos nosotros… y que alegría cuando le digo al conductor del autobús las 4 palabras que aprendí en chino, y me regala un mazapán 🙂

Aun estando 1 mes y medio me vuelvo a ir con la sensación de haber dejado cosas en el tintero… dicen que siempre hay que dejar algo para la próxima!!

De nuevo Xie Xie, excepto a los señores de las motos………

 

 

One thought on “Costa este de Taiwan, de Kaohsiung a Taipei”
  1. Raul Marquez febrero 21, 2017 on 9:07 pm Responder

    buffff q alegría me da leerte!! qé kaña todo! dan ganas de ir a Taiwan tmb, ya tenemos boletos para cambodia , ya nos contarás alguna cosilla imperdible… sigue VIVIENDO!!

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