Welcome to

Tattooink the World

Home / Convención de Tatuaje / PARTY IN PARADISE

PARTY IN PARADISE

Pinchazo en filipinas

Me lo pasé bien? Por supuesto. 

Me aburrí? Bastante.

No hablaré por los demás y supongo que no todo iba a salir a pedir de boca!

Laboralmente, para mi, fue un desastre.

Personalmente (y afortunadamente) como de costumbre, fue muy rico.

Los tatuadores locales trabajaban de manera habitual. Pero visitantes, lo que se dice visitantes… clientes potenciales para los que allí nos plantamos sin más a ver qué pasaba… hubieron tan pocos…que muchos tatuadores aprovecharon para tatuarse unos a otros y hacer vida social.

Se celebraba la convención en el interior de un centro comercial, cómo será que habían trabajadores del mismo centro comercial que no sabían que estábamos en la planta de arriba?

Quizá algunos carteles a modo publicitario o informativo en otros centros comerciales (que hay bastantes para mi asombro) hubieran ayudado a atraer a gente interesada o curiosa, que siempre hay, no importa donde.

Algunos jóvenes curiosos se asomaban por la persiana que nos separaba del resto del centro comercial. Imagino que el dinero que tuvieran no era para gastarlo en entrar a vernos, no?

Poca gente preguntaba para comprar, menos preguntaba para tatuarse. 

Me quedo con las buenas palabras que siempre alguien te dedica porque le gusta tu trabajo, lo que hace que tu día valga un poquito más la pena. 

 

En este punto del viaje me volví a encontrar con Luli. También con Raquel y Abraham, amigos de mi ciudad con los que viajaría durante varias semanas.

Ellos iban y venían, pululaban por ahí todo el día!

Tatué a Luli, lo que me salvó de una muerte por inactividad. Hicimos a su gitana representando todas las artes que la rodean.

Nos sorprendimos con la calidad de los artistas de estas islas! Creo que no esperábamos tanto realismo, tan impresionante. Las fotos nunca hacen justicia…

Conocimos a artistas locales, a nómadas permanentes, y a viajeros como nosotras… Europeos afincados aquí con su propio estudio en alguna de las islas, entre ellos algún español, y locales que trabajaban o intentan trabajar en Europa. Unos vienen y otros van!

Los tatuadores pintaban máscaras que se subastaban al final del dia, el dinero recaudado iría como donación. Cada año aportan este dinero a una causa local diferente, lo cual me parece remarcable.

Nada malo que decir del personal de la organización, muy amable y abierto.

Supongo que es complicado. Entre el centro comercial y el concesionario de coches hay innumerables chabolas, niños y niñas durmiendo en la acera con unos cartones. Antes de hablar aprenden a pedir.

Descorazonador saber que cuanto más se “desarrollan” las ciudades, más y más pobreza hay. Esto debe ser la Involución.

Nos cuenta una amiga historiadora que el gobierno, al no saber cómo gestionar tal panorama, dio via libre a la gente para asentarse donde pudiera. Así te encontrarás esta ciudad. No es nada nuevo que para levantar un centro comercial siempre haya presupuesto…

Incómoda sensación pasar por esa calle cada día y meterte en el centro comercial de precios occidentales, subir las escaleras mecánicas y encontrarte de repente en el ambiente de siempre: cervezas en el bar, camisetas molonas, tatuajes. Ponerle precio a las piezas, y esperar.

En el fondo sabes que algunos viajes son una lotería, sabes que será como haber ido a ese país de vacaciones, que la convención solo es la excusa para llegar. Y así haces. Asumes que has perdido un poco, pero que has conocido a gente nueva e interesante, y que ahora disfrutarás de un nuevo lugar.

Casi todos nos quedamos a pasar unos días en el paraiso…aunque el paraíso se nubló!

Llegó el domingo y se acabó la fiesta. Unos se irían a la convención de Goa (India), donde estuve en octubre, otros a Nepal, otros a Australia… Me prometo ir alguna vez a la convención de Nepal, volver a Singapur… como siempre, cada uno hace un camino y hay que elegir.

Lourdes eligió ir a Buscalán a conocer a Whang Od, la popular y querida tatuadora de la tribu Kalinga, que a sus 99 años sigue tatuando cada día. Cada vez más famosa y visitada, es la última tatuadora tradicional de Filipinas. Ahora enseña a su nieta, que la ayuda.

 

Quizá ella viva 20 años más y aun pueda ir a visitarla en otra ocasión. Dicen que es una mujer muy fuerte!

Yo elegí quedarme en las Bisayas centrales y buscar tortugas. 

Las buscamos y las encontramos, pero eso será otra historia!!

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *