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VIETNAM

Al llegar al aeropuerto de Hanoi y ver qué limpio está, qué nuevos están los coches y la autovía… puedes pensar que ya puedes relajarte. Es más, los taxistas también deben pensarlo…

 

Lo surrealista

Cogí 2 taxis. En el primero iba sola. Tenía la ligera sensación de que al hombre se le cerraban los ojos… “no te ralles, eso es por ojos achinaos” me decía a mi misma. Intentaba darle conversación, pero imposible, ni papa si no era en vietnamita, de hecho era peor intentar hablarle, porque efectivamente estaba dormitando y al hablarle se asustaba y daba volantazos.

Llegando al centro respiré tranquila al pensar que estrellarse a 20 por hora ya sería un mal menor. 

No sé cómo, llegamos al destino.

Segundo taxi. Ya éramos 3 los testigos de la falta de sueño de estos señores. Cómo te quedas si tu taxista empieza a pellizcarse el brazo, sube la música y baja la ventanilla? …y si se golpea las piernas con los puños?? …CÓMO TE QUEDAS SI SE DA CABEZAZOS CONTRA EL ASIENTO? Y qué haces cuando le preguntas “Eh amigo, estás bien??” y te dice NO!! Y además….se ríe!!

No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, eché de menos a los taxistas indios, acojonantes pero muy muy espabilaos.

Quizá todos los demás estaban bien despiertos, quién sabe.

Ir andando tampoco está mal. Que el semáforo de peatones se ponga en verde y que a la par que tus pies arranquen 130 motos también tiene su gracia. Sobretodo para ellos que se parten mientras te esquivan!

Por qué nadie me explicó que los semáforos en Vietnam son de broma??

Los cableados de la luz también son insignia del país, asombrosos, tremendos, chispeantes! hasta bonitos.

Lo imperdible

Sentarte en cualquier puesto de comida en la calle. Pasear los mercados. Probarlo todo. Pescados que no has oído jamás, verduras con nombre de película (Morning glory), rollitos frescos, sopas, noodles, cao lao, y rosas blancas, white roses

Morning Glory & Makarel

Subir 500 escalones en una montaña para contemplar dónde se la jugaban en Bola de Drag Z.

Perderte en las calles de Hoi An bajo cientos de farolillos de colores, cruzar el puente, volver. Respirarlo. 

Si has llegado a esta ciudad, tomar un te en silencio en Reaching Out Te House, asociación de trabajadores con discapacidades, o mejor dicho, con otras capacidades. Te atenderán mujeres sordomudas y disfrutarás de lo bonito del silencio, para volver a echarte a la calle tras un respiro.

Flipar con nosotros mismos (porque te incluyes) al ver la competición de autofotos y demás reportajes corales que está teniendo lugar en ese punto, justo en ese punto, en ese cartel, o en ese cúmulo de farolillos. Incluso esperas tu turno. Cuando me descubro en medio del rebaño me siento absurda…pero formo parte de él.

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A veces te parece un decorado, un parque de atracciones. Parece que esté preparado para que te hagas la foto y se la enseñes a tus amigos, para que te gastes una pasta en recuerdos, porque total… son baratos y estás de paso.

Regatea! Que te la cuelan!

 

A veces se te pasa cuando haces la compra, ves que la gente vive con las puertas abiertas y ves sus casas desde la calle, como en tu pueblo, vas a clase de yoga aunque diluvie y simplemente estás. 

La calle se convierte en rio...vamos a clase, no?

La calle se convierte en rio…vamos a clase, no?

Se mezcla todo cuando echas cuentas y caes en que el señor mayor que vende las típicas fotos de la guerra de Vietnam, la que te intenta vender velas para el rio… debían tener entonces unos 15 años. Les harías mil preguntas, pero aquí el inglés lo llevan regular… a veces nos dicen a todo que sí, pero sabemos que nos dan la razón porque no nos entienden (ni tienen por qué)…

Sería uno de esos chicos de las fotos agazapados en el agua? o estarían combatiendo? Sería por donde nos llevaba el barquero el otro día? 

Escalofríos, qué “humanidad” tan loca… las fotos de las bombas y los niños, las personas con malformaciones por aquel agente naranja, las montañas… te lo recuerdan.

Puras vacaciones

Porque no es lo mismo viajar que estar de vacaciones.

Descanso de habitaciones que huelen a humedad y de ir de bus en bus hasta nueva orden. Por algún lado creo que voy a extrañar el trote sin rumbo fijo…

Me apunté 1 semana a las vacaciones de Raul y Alizé a cuerpo de rey: los alojamientos reservados, la excursión elegida y el sitio perfecto para sentarse y contemplar el atardecer, en la isla de Phu Quoc.

 

Es ese sitio donde se iría un escritor a escribir su novela, para que nadie le moleste. Solo serpientes cazando sapos, lagartos cazando escarabajos, o mosquitos cazándole a él, podrían perturbarle. Empecé a tener ganas de pintar otra vez.

Ese sitio donde te sientas en el bater y miras las palmeras y los bichos pasar. Donde te duchas a la intemperie. Donde si no tienes una mosquitera corres peligro!

Por unos días nuestra mayor preocupación era a qué apuntarnos:

Aprendimos a hacer cometas, 6 pasos de Tai Chi y 10 palabras vietnamitas.

Nos apuntamos a ashtanga yoga para principiantes (no lo somos…) y casi morimos a base de chaturangas (…o puede que sí?). Esa pequeña mujercita asiática con voz dulce e infantil era la teniente O’Neil.

También aprendimos que una cosa es el monzón y otra la época de lluvias, en la que nos encontramos ahora mismo… vaya por dios… Bueno, paraguas y a correr!!

Gracias amigos por compartir vuestros días conmigo. 

Cam on!

 

 

One thought on “VIETNAM”
  1. teresa noviembre 17, 2016 on 1:45 pm Responder

    precioso relato me siento como si lo estuviera viviendo yo. besos

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